Adolfo Pinés · Escalada deportiva · Valdepeñas, Ciudad Real
Blog de Adolfo Pinés, escalador de Valdepeñas.

Archive for febrero, 2013

Arcambal

Mar ,26/02/2013

IMG_0002.JPG

IMG_0098.JPG

Grande journée d’escalade, avec Fraçois, Voie à bloquer forte. Rire, escalade, dictionnaire, trouver une bonee situation, bon rock, de bonnes lignes, fatigué, etc… ¡MERCI POUR TOUT François!
Deuxième tentative :

–          Maya l’abeille (6c)

–          Momodoigt (7c)

A vue:

–          Concerto pour (m)omoplates (7a)

–          Encore un spit momo (7b)

J’ai essayé :

–          68 (7b/c)

–          Allo momo bobo (8a)

¡Sourire, profiter, à plafond et toujours de fortes!

ESTRATEGIAS PARA AYUDAR A GESTIONAR EL MIEDO EN LA ESCALADA (4ª parte). Por Inma Garrido

Lun ,25/02/2013

Eventos

Sáb ,23/02/2013

Environnement Lot

Mié ,20/02/2013

Saint Cirq Lapopie un pas en arrière incroyablement belle…

Pathway escalade…

Lieu d’escalade fanatique et sourire … Et a déjà commencé à prendre mon rêve! Et la personne meilleure compagnie pourrait demander de plus!

P1010854.JPG

Abouter équipe féminine… ¡Carmen y Mariona Simo à plafond!

Vues…

Roman escalade fort…

¡Sourire, profiter, à plafond et toujours de fortes!

14 ESTRATEGIAS PARA AYUDAR A GESTIONAR EL MIEDO EN LA ESCALADA (3ª parte). Por Inma Garrido

Lun ,18/02/2013

14 ESTRATEGIAS PARA AYUDAR A GESTIONAR EL MIEDO EN LA ESCALADA (3ª parte)

3. Efecto Pigmalión o Profecía Autocumplida: El poeta Ovidio escribió en su obra “Las Metamorfosis” el mito de Pigmalion y Galatea. Pigmalion, rey de la isla de Chipre, esculpió una estatua de mujer en marfil tan perfecta que de tanto admirarla acabó enamorándose de ella. La diosa Afrodita transformó a la estatua en una mujer real, Galatea, con la que Pigmalion se casó.

Este mito sirvió de título al libro “Pygmalion in the classroom” que el psicólogo

Rosenthal escribió para demostrar la influencia de lo que pensamos de los alumnos en su desarrollo intelectual y rendimiento escolar.

Aunque este término ha sido muy utilizado en el ámbito educativo, es transferible a cualquier esfera. En el caso de la escalada a veces nos rodeamos de personas que sin saberlo y por exceso de protección no favorecen en absoluto la superación de miedo, al animarnos a hacer las vías en «top rope» por miedo a que nos caigamos o por falta de confianza en que podamos hacerlo. Una profecía autocumplida es una expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta.

De forma que si nos rodeamos de personas cuyas expectativas y previsiones sobre nuestro rendimiento son que alcanzaremos el éxito de nuestro objetivo, posiblemente facilitará que lo consigamos. A veces solo es necesario creer en las personas y darle la oportunidad de demostrarlo.

4. Feedback facial o cara positiva (SONRIE): sin duda esta es una de mis

preferidas. De las aportaciones de la Psicofisiología, donde se considera la

multidimensionalidad de las emociones, se postula que existe una relación entre nuestro estado de ánimo y nuestras expresiones corporales en los dos sentidos: nuestras emociones influyen en nuestras expresiones corporales y a su vez éstas influyen en nuestras emociones. Por tanto, si realizamos un entrenamiento corporal con el que aprendamos a regular nuestro cuerpo de modo que éste tenga una expresión positiva ello contribuirá a que nos sintamos bien. La explicación de este fenómeno radica en que los diferentes gestos del rostro tienen propiedades intrínsecas que los hacen más o menos placenteros, quizás porque alteran la forma en que la sangre fluye al cerebro y en consecuencia su bioquímica. Esta teoría propone que los músculos de la cara se contraen y relajan, actuando como válvulas de numerosos vasos sanguíneos que terminan influyendo en la sangre y en la temperatura de determinadas zonas cerebrales.

Otra explicación para este fenómeno es conductista. Así como Pavlov logró condicionar a los perros para que asociaran el sonido de una campana con la expectativa de recibir comida, los humanos rápidamente asocian el sonreír con sentirse feliz. Y una vez que la relación se ha establecido, sonreír es, por sí mismo, suficiente para producir sentimientos agradables.

Tener una cara positiva consiste en esbozar una sonrisa suave y mantener el resto de músculos de la cara relajados. Para mantener los músculos faciales relajados podemos limitarnos a observar aquellos que estén tensos, con lo cual tenderán a relajarse gradualmente . Si te fijas en alguien que está en una sección dura de escalada su rostro presenta expresiones de preocupación y, en otros casos, de miedo (cejas levantadas y contraídas al mismo tiempo, las arrugas de la frente se sitúan en el centro y no extendidas por toda la frente, párpado superior levantado, mostrando la esclerótica, con el párpado inferior en tensión y alzado, boca abierta y labios o bien tensos y ligeramente contraídos hacia atrás, o bien estrechados y contraídos hacia atrás), frente a otros que se enfrentan a las mismas vías con una expresión relajada en su rostro, simplemente de concentración (cejas elevadas, boca cerrada, la piel de la región temporal se pone tensa y la de la mejilla se eleva hacia el ángulo interno del ojo). Si conseguimos cambiar esa expresión relajando la musculatura o la expresión de nuestra cara posiblemente se producirá un cambio en la emoción que predomine en ese momento, bien por una cambio en la bioquímica de nuestro cerebro, bien por la asociación entre sentimientos placenteros y actividad zigomática (sonrisa).

¿Cuál de estas dos escaladoras diríais que tiene miedo a las caídas?

Marrayah Pérez en “La Nariz” 7b (Jaén)

Belén Robles en “Cadilac” 7b (Granada)

5. Evaluación de riesgos: En una entrevista a Kurt Albert publicada en la revista desnivel, éste respondía a una pregunta sobre el miedo de la siguiente manera: “Siempre busco la forma de aprender a manejar y calcular el riesgo. Pienso que existe un equilibrio: el miedo está en el camino pero no puedo llegar al pánico y a pensar que voy a matarme. Este miedo aparece en las vías de grandes paredes o cuando escalo en solo. Pero necesito controlar la situación, los movimientos, las decisiones…” Hay que tener presente que entre cualquier hecho que ocurra y su respuesta emocional está siempre la forma en que evaluamos esa situación. Por su parte, la evaluación de riesgos es lo que condiciona tanto el proceso de toma de decisiones como el de solución de problemas.

Tras la percepción del peligro, sea objetivo o no, la evaluación de riesgos es el siguiente paso, donde valoramos las posibles consecuencias asociadas a la ejecución o no de nuestra conducta, es decir, seguir escalando o caer, cuyo objetivo es determinar la naturaleza de un riesgo, y solucionarlo en el caso de que hubiera que hacerlo (solución de problemas); o establecer las medidas adecuadas para minimizarlo o limitarlo a un nivel aceptable (tomar una decisión). Es decir, una persona con un estilo cognitivo reflexivo o conservador tenderá a colgarse del seguro puesto que su valoración del riesgo será mas negativa; mientras que una persona cuyo estilo cognitivo sea más impulsivo tenderá a seguir escalando puesto que su evaluación del riesgo será más laxa.

El proceso de toma de decisiones se puede llevar a cabo automáticamente o conscientemente. Consiste en encontrar una conducta adecuada para resolver una situación problemática, en la que, además, hay una serie de sucesos inciertos. Una vez que se ha detectado una amenaza, real, imaginaria, probable o no, y se ha decidido hacer un plan para enfrentarse a ella, hay que analizar la situación: hay que determinar los elementos que son relevantes y obviar los que no lo son y analizar las relaciones entre ellos y la forma que tenemos de influir en ellos. Este paso puede dar lugar a problemas, cuando se tienen en cuenta aspectos irrelevantes y se ignoran elementos fundamentales del problema. Una vez determinada cual es la situación problemática y analizada en profundidad, para tomar decisiones, es necesario elaborar modelos de acciones alternativas, extrapolarlas para imaginar el resultado final y evaluar este teniendo en cuenta la incertidumbre de cada suceso que lo compone y el valor que subjetivamente se le asigna ya sea consciente o automáticamente. Así se obtiene una idea de las consecuencias que tendría cada una de las acciones alternativas que se han definido y que puede servir para elegir la conducta más idónea como el curso de acción que va a solucionar la amenaza.

Para que este proceso sea exitoso es imprescindible tener un amplio conocimiento en la materia o en el deporte, del material, de las técnicas y experiencia. Pongamos como ejemplo que estamos escalando una pared y nuestro compañero de cordada se cae y no tenemos cobertura en el móvil. En esta situación nuestra toma de decisiones ha de ser impecable, no solo para que el miedo no nos paralice ni no para resolver con éxito tal situación. Para ello es preciso conocer técnicas de autorescate, distintas utilidades del material, tener información sobre la ruta, y el descenso, tener conocimientos de primeros auxilios, etc…

“Todos sabemos por experiencia propia que nuestras decisiones y nuestras acciones dependen tanto de nuestros sentimientos como de nuestros pensamientos, en aquellos momentos en los que nos vemos arrastrados por las emociones nuestra inteligencia se ve claramente desbordada”

Daniel Goleman

6. Responsabilidad y zona de confort: en el ámbito del coaching se le denomina zona de confort a aquella situación o circunstancias donde nos sentimos cómodos, controlamos todos los factores que nos rodean. Es cuando salimos de esa zona de control cuando nos vemos desbordados. La asunción de riesgos hacia algo desconocido, escalar a vista, por ejemplo, sería salir de su zona de confort para un escalador que escala siempre vias ensayando. En el caso de la escalada cuando siempre vamos con alguien de un nivel superior al nuestro nos acomodamos en nuestra zona de confort, sabemos que esa persona montará la vía si nosotros no podemos o no escalaremos de primeros porque la otra persona lo hará por nosotros, de modo que estaríamos en nuestra zona de confort.

Cada persona es diferente a las demás, de modo que las zonas de confort cambian de unas personas a otras, habrá personas que donde se sientan cómodas será escalando de primeras, o escalando con fisureros, la diferencia entre cada persona y su zona cómoda son las aspiraciones y valores de cada uno. Permanecer en nuestra zona de confort es señal de conformismo, ignorancia, miedo, falta de confianza, falta de nuevas aspiraciones y falta de ambiciones. Una vez que llegamos a nuestra zona de comodidad, podemos tomar un leve descanso, pero hay que considerar que estamos en un escalón, y que existen otros escalones que subir. Cada vez que subamos un escalón, se ampliará nuestra zona de confort.

Hace ya algunos años me fui a Galayos (una zona de vías de autoprotección de granito de unos 200m) con mi amiga Raquel, ella quería aprender a escalar con fisureros. Raquel encadenaba 7a+ fácilmente en deportiva, y yo no hacía por aquel entonces mas de 6b+, pero mi grado era el mismo en clásica y en deportiva. Ya de los últimos días nos metimos en una vía donde el largo más duro era 6b+. Raquel que ya se veía preparada para escalar de primera después de varios días escalando allí, quiso hacer el primer largo que no superaba el V+, sin embargo, el miedo la desbordó y en los dos primeros metros perdió el control, se le cayeron todos los fisureos y se vió incapaz de continuar, con lo que destrepó como pudo y me pidió que escalara yo toda la vía de primera. Y así fue, hasta que llegué al largo de 6b+, y después de dar unos cuantos vuelos, le dije que no podría superar ese paso (algo que no era cierto, puesto que podía salir poniendo un peldaño con una cinta) y aprovechando su desconocimiento le dije que no podíamos bajar de allí (algo que no tampoco era cierto). Hice esto, porque sabía que Raquel tenía la capacidad suficiente para escalar ese largo, sabía usar los empotradores y porque ya había comprobado varias veces que la caída no entrañaba ningún peligro, dado que las protecciones aguantaban. Solo le hacía falta un cambio de mentalidad, salir de su zona de confort y asumir la responsabilidad de la cordada. Y efectivamente aquel “maquillaje de la realidad” provocó el cambio que ella necesitaba. Raquel escaló aquel largo sin ningún problema. Si le hubiera dicho que yo podía seguir escalando o que podíamos bajar, Raquel nunca se hubiera animado a escalar, sin embargo, al no tener esa información salió de su zona de confort y asumió la responsabilidad de la cordada al ver que nuestra supervivencia estaba amenazada.

Con este ejemplo no quiero decir que vayamos engañando a nuestro compañero de cordada para animarlo a escalar vías a las que no quiera enfrentarse, puesto que eso es peligroso, sino que seamos conscientes de que dejamos de realizar determinadas escaladas porque la percepción exterior que tenemos nos hace estar inseguros. Si en lugar de ir siempre con alguien mas fuerte que nosotros, vamos con alguien de nivel inferior o similar, nos veremos obligados a salir de nuestra zona de confort y a asumir la responsabilidad de la cordada, enfrentándonos a situaciones que de otra forma no haríamos, como montar una vía aunque tengamos que caernos.

Continuará….

INMA GARRIDO

Eventos

Vie ,15/02/2013

GESTIÓN DEL MIEDO (2ª parte). Por Inma Garrido

Mié ,13/02/2013

GESTIÓN DEL MIEDO (2ª parte)

Procesos Cognitivos implicados en el miedo

Un buen amigo me enseñó respecto al entrenamiento en escalada que aunque tengas todos los ingredientes para hacer SUSHI, si no sabes como mezclarlos no sabrás hacer SUSHI. En el caso que nos ocupa si no sabes cuales son los ingredientes necesarios tampoco sabrás hacerlo. Una de las claves de la gestión del miedo es conocer los mecanismos implicados.

Se podrían establecer múltiples clasificaciones de los tipos de miedo en función de diferentes criterios (fuente, severidad de la amenaza, su racionalidad, la duración, grado de incapacitación, la intensidad de la reacción, etc). Sin embargo, tratándose del miedo a las caídas en la escalada estableceré una clasificación en función de la veracidad de la interpretación que haga el individuo de la situación o de la racionalidad o irracionalidad de la misma. De esta forma, distinguiríamos dos tipos de miedo:

Miedo racional o condicionado: sería un miedo aprendido por asociación, en el que la persona tras la experiencia traumática de una caída asocia que ante una caída se produce un daño. Mediante el condicionamiento clásico, estímulos originalmente neutros, que se asocian repetidamente con señales de daño real (EI), terminan por producir una respuesta condicionada (RC) que es también una respuesta emocional de miedo, y aunque estos estímulos condicionados (EC) carezcan objetivamente de peligro, se convierten en nuevos desencadenantes de miedo específicos de cada persona. Es decir, tras una caida el escalador asocia que en cualquier vía podrá sufrir el mismo daño.

Miedo irracional o no condicionado: sería un temor acusado y persistente que es desproporcionado o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación que el escalador hace de una situación específica. Este miedo estaría en nuestra mente y dependería únicamente de nuestra evaluación de la situación y anticipación de posibles consecuencias. Su mecanismo es similar al de las fobias.

Dado que se trata de un tema muy complejo, realizo esta clasificación, en primer lugar, porque creo firmemente en la simplificación o descomposición de las conductas o situaciones hasta sus unidades más elementales para solucionarlas, tal y como se establece en las bases del análisis funcional en el marco de la Psicología Cognitivo-Conductual; y en segundo lugar, porque la elección de una u otra estrategia para gestionarlo dependerá de la experiencia vivida por el escalador. Es decir, no se aborda de la misma forma el miedo a una caída tras haberse partido un tobillo escalando una vía (MIEDO CONDICIONADO), que el miedo del escalador que tras haber experimentado múltiples caídas, nunca se ha sufrido ningún daño (MIEDO IRRACIONAL).

De esta forma, el primer paso es conocer de que miedo partimos. En mas de una ocasión han solicitado mi ayuda en casos de miedo limitante a la hora de escalar, y cuando he preguntado ¿Qué te da miedo? No han sabido responderme. Algo aparentemente tan simple no todo el mundo lo sabe, o al menos no es consciente de ello.

Si no sabes a que tienes miedo, difícilmente podrás hacer algo para remediarlo. De forma que, es necesario tomar conciencia de uno mismo y de los factores limitantes mediante un trabajo de introspección u observación interna para saber de dónde partimos, eso ha de hacerlo el escalador, con o sin ayuda.